Otras cosas bonitas.


sábado, 5 de octubre de 2013

Ellos

Y apretaron fuertes las manos, tanto o más que los ojos, se hundieron, sintieron como los pulmones se abrían y la mente volaba, se expandía.

Juraron con más de mil miradas, prometieron que pasase lo que pasase ninguno apagaría la luz, que no valía jugar al escondite en estos tiempos.

Se memorizaron, memorizaron cada rincón de uno tanto como del otro, siempre. Les habían dicho que debían repasar la lección antes de dormir.

Contaron todas las estrellas, las nombraron, se dedicaron a cazar a las más singulares y las guardaron por si algún día les faltaba luz.

Se bebieron, se precipitaron, llenaron un río de recuerdos, se evaporaron y volvieron a las nubes.

Durmieron, durmieron siempre, pues realmente nunca habían abierto los ojos, decían que soñar sería bonito. Y era bonito.

Volaron, les faltó el oxígeno más de una vez, pero siempre con los zapatos puestos. Las alas les pesaban, les hacían heridas.

Y despertaron, se miraron, se separaron lentamente y desaparecieron. 

Pero la luz seguía en el cajón, y los dos lo sabían, lo sabían.