¿Qué es lo que hace que se pierda la infancia? Me pregunto cuándo surgió en mí la tensión, la inhibición, el falso conocimiento de mí, mi maldita vida psicológica. Hubo una vez en la que yo jugaba y me olvidaba y hacía lo que quería y me permitía todo. No quiero referirme a las represiones ni prohibiciones familiares pues no tuve demasiadas. Hablo de una vieja libertad que no sabía lo que era.
Otras cosas bonitas.
sábado, 30 de enero de 2016
sábado, 23 de enero de 2016
sábado, 2 de enero de 2016
Ser o no ser.
“Ser o no ser… He ahí el dilema.
¿Qué es mejor para el alma, sufrir insultos de Fortuna, golpes, dardos, o levantarse en armas contra el océano del mal, y oponerse a él y que así cesen?
Morir, dormir… Nada más; y decir así que con un sueño damos fin a las llagas del corazón y a todos los males, herencia de la carne, y decir: ven, consumación, yo te deseo.
Morir, dormir, dormir… ¡Soñar acaso! ¡Qué difícil! Pues en el sueño de la muerte ¿qué sueños sobrevendrán cuando despojados de ataduras mortales encontremos la paz?
He ahí la razón por la que tan longeva llega a ser la desgracia.
¿Pues quién podrá soportar los azotes y las burlas del mundo, la injusticia del tirano, la afrenta del soberbio, la angustia del amor despreciado, la espera del juicio, la arrogancia del poderoso, y la humillación que la virtud recibe de quien es indigno, cuando uno mismo tiene a su alcance el descanso en el filo desnudo del puñal?
¿Quién puede soportar tanto? ¿Gemir tanto? ¿Llevar de la vida una carga tan pesada? Nadie, si no fuera por ese algo tras la muerte —ese país por descubrir, de cuyos confines ningún viajero retorna— que confunde la voluntad haciéndonos pacientes ante el infortunio antes que volar hacia un mal desconocido.
La conciencia, así, hace a todos cobardes y, así, el natural color de la resolución se desvanece en tenues sombras del pensamiento;
y así empresas de importancia, y de gran valía, llegan a torcer su rumbo al considerarse para nunca volver a merecer el nombre de la acción.
Pero, silencio… la hermosa Ofelia ¡Ninfa, en tus plegarias, jamás olvides mis pecados!”
¿Qué es mejor para el alma, sufrir insultos de Fortuna, golpes, dardos, o levantarse en armas contra el océano del mal, y oponerse a él y que así cesen?
Morir, dormir… Nada más; y decir así que con un sueño damos fin a las llagas del corazón y a todos los males, herencia de la carne, y decir: ven, consumación, yo te deseo.
Morir, dormir, dormir… ¡Soñar acaso! ¡Qué difícil! Pues en el sueño de la muerte ¿qué sueños sobrevendrán cuando despojados de ataduras mortales encontremos la paz?
He ahí la razón por la que tan longeva llega a ser la desgracia.
¿Pues quién podrá soportar los azotes y las burlas del mundo, la injusticia del tirano, la afrenta del soberbio, la angustia del amor despreciado, la espera del juicio, la arrogancia del poderoso, y la humillación que la virtud recibe de quien es indigno, cuando uno mismo tiene a su alcance el descanso en el filo desnudo del puñal?
¿Quién puede soportar tanto? ¿Gemir tanto? ¿Llevar de la vida una carga tan pesada? Nadie, si no fuera por ese algo tras la muerte —ese país por descubrir, de cuyos confines ningún viajero retorna— que confunde la voluntad haciéndonos pacientes ante el infortunio antes que volar hacia un mal desconocido.
La conciencia, así, hace a todos cobardes y, así, el natural color de la resolución se desvanece en tenues sombras del pensamiento;
y así empresas de importancia, y de gran valía, llegan a torcer su rumbo al considerarse para nunca volver a merecer el nombre de la acción.
Pero, silencio… la hermosa Ofelia ¡Ninfa, en tus plegarias, jamás olvides mis pecados!”
Pequeña dedicación a mi arte.
Cuando nazco, cuando en ti broto.
Yo estallo como un estadio, como los lobos en luna llena.
Yo soy el grito que te propulsa hacia las garras de la belleza.
No te dejaré nunca.
Yo, Jack.
Nadie puede negar
que soy un tipo singular
un talento incomparable sin igual.
Si deseo una sorpresa en la oscuridad,
el mejor sé que soy sin quererlo.
Una dosis muy pequeña de mi encanto fantasmal
y hombres hechos y derechos gritarán.
Mi esqueleto agité y de pronto grité
y a caballeros valerosos asusté.
Pero año tras año nada va a cambiar,
y me canso un poco de hacer tanto mal.
Yo, Jack, el rey del mal
estoy cansado de seguir igual...
Y es que muy dentro en mi interior
hay un vacío aterrador.
Qué sensación en mi corazón
surgió inesperada y veloz.
Soy un profesional un maestro infernal,
Lucifer me podría envidiar.
Para un tipo corriente no soy más que un perdedor,
pero soy famoso en todo el continente.
Como ya estoy muerto, yo me arranco la cabeza
y recito a Shakespeare hasta en verso.
No hay hombre ni animal que me pueda imitar
con la furia que me inspiran mis ancestros.
Ni tu me podrías comprender
pues el rey de marfil de esqueleto gris,
no quiere reinar, si supieran la verdad...
Dejaría el reinado para estar a su lado.
Hay soledad en mi corazón,
y necesito mas calor.
La fama no me ayudará
Mis lágrimas vacías están.
que soy un tipo singular
un talento incomparable sin igual.
Si deseo una sorpresa en la oscuridad,
el mejor sé que soy sin quererlo.
Una dosis muy pequeña de mi encanto fantasmal
y hombres hechos y derechos gritarán.
Mi esqueleto agité y de pronto grité
y a caballeros valerosos asusté.
Pero año tras año nada va a cambiar,
y me canso un poco de hacer tanto mal.
Yo, Jack, el rey del mal
estoy cansado de seguir igual...
Y es que muy dentro en mi interior
hay un vacío aterrador.
Qué sensación en mi corazón
surgió inesperada y veloz.
Soy un profesional un maestro infernal,
Lucifer me podría envidiar.
Para un tipo corriente no soy más que un perdedor,
pero soy famoso en todo el continente.
Como ya estoy muerto, yo me arranco la cabeza
y recito a Shakespeare hasta en verso.
No hay hombre ni animal que me pueda imitar
con la furia que me inspiran mis ancestros.
Ni tu me podrías comprender
pues el rey de marfil de esqueleto gris,
no quiere reinar, si supieran la verdad...
Dejaría el reinado para estar a su lado.
Hay soledad en mi corazón,
y necesito mas calor.
La fama no me ayudará
Mis lágrimas vacías están.
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