Otras cosas bonitas.


martes, 6 de junio de 2017

Amén



¿Saben de lo que nadie quiere hablar? Del odio. Yo lo sé todo sobre el odio, empieza en tus entrañas, aquí dentro donde se revuelve y se agita, y después el odio sube rápido como un volcán, entra en erupción y sale con tu aliento. Tus ojos reflejan fuego, aprietas los dientes tan fuerte que crees que estallarán, te odio Dios, te odio.
No me digan que nunca han pronunciado esas palabras, yo sé que sí. Todos lo hemos hecho cuando hemos sentido una pérdida terrible […] El libertinaje de Dios, su crueldad, ni si quiera puedo empezar. Mi padre murió de un infarto a los 43 años, y cuando murió miré a Dios y dije esas palabras porque mi padre era muy joven, estaba lleno de vida, lleno de sueños ¿por qué Dios nos lo había arrebatado? – la verdad es que nunca lo conocí bien, ni supe cuáles eran sus sueños, era callado, tímido y casi invisible. Mi madre no lo soportaba, la madre de mi madre lo odiaba, había pasado por la vida de puntillas, quizás era lo mejor que muriese joven. No hacía mucho salvo ocupar sitio, pero con eso no tendría un panegírico muy bueno, ¿no? – Lloré, grité, ¿por qué Dios? ¿Cómo no voy a odiarte si me arrebataste a la persona que más quería y admiraba de este mundo? No lo entiendo y te odio por ello.
La Biblia dice los proverbios: confía en el señor con todo tu corazón y no te apoyes en tu propio entendimiento, no te apoyes en tu propio entendimiento. Dios nos está diciendo que confiemos en él, que le queramos a pesar de nuestra propia ignorancia. Después de todo ¿qué es la fe? Si la fe no perdura cuando más a prueba nos ponen. Nunca entenderemos por qué Dios se llevó a mi padre, ni a nadie, y aunque puede que Dios no nos de ninguna respuesta nos ha dado la capacidad de amar. Nuestro trabajo consiste en amarle sin cuestionar su plan, así que te rezo a ti señor, te rezo para que nos ayudes a fortalecer nuestro amor por ti. Y rezaré para que nos ayudes a rechazar la ira, para que todos podamos confiar en ti con todo nuestro corazón para que no nos apoyemos en nuestro propio entendimiento… Amén. 

Frank Underwood
House of Cards

lunes, 9 de enero de 2017

la primera

A medida de un sueño roto, la muerte se olvidó de darme las gracias cuando lo liberé.
Trae el vacío y tú no necesitarás nada, cree en tu propia sangre hasta que tu corazón deje de latir, y entonces tú también serás liberado. Derriba sus torres y construye puentes, tu Dios es un fraude si tú escribiste la misión. Y el diablo va a morir cuando ya no tenga testigos.
Yo no estoy rota, yo no soy nada.
Soy el buque, no el veneno.
Y no quiero perderte, pero a veces me olvido de que mis oraciones son como cigarrillos: Sé que van a darme dolor de cabeza, y se convertirán en cenizas. Pero me traen de vuelta a la vida cada vez que encuentro una nueva luz, y sacan a relucir mi pasado, y me caigo más y más, y aún más. Hasta que no me atrevo a volver a subir porque yo no quiero caer de nuevo.
Y nunca pensé que iba a ser la que se enamorara, y también nunca pensé que sería la primera, la primera en cancelarlo. Pero sí que hay una cosa que sé de mí misma: Es que yo ya no sé nada acerca de mí misma.
Porque no eras nada más que una elección que tuve que elegir, una herramienta que tuve que usar, mi droga favorita y mi excusa preferida.
Y mis manos no están limpias, tal vez nunca lo estarán, pero ellos todavía pueden llevarte a casa cuando estés listo para dormir. Y la única razón por la que el diablo está vivo en ti y en mí es porque le interrumpimos cuando él trata de conciliar el sueño.