Hacer, como cada mañana, una predicción del día que me espera. No sé con quien intento comunicarme, si con el cielo, con la brisa mañanera, con el diario café humeante, conmigo misma... Por más que les pregunte no me van a contestar, y por mucho que no lo hagan, yo les seguiré preguntando cada mañana. Las ilusiones de respuestas nunca las pierdo pues nunca cesa la necesidad de obtenerlas. Sabes, puedo caminar descalza sobre la orilla del mar, puedo sentir la tierra más árida en mis pies, puedo sentir a los árboles respirar e incluso puedo hacer dormir a mis oídos con la banda sonora de la vida, que aún así... aún así, yo me seguiré sintiendo secuestrada. Extraña sensación, extraña y triste. Sé que carezco de alas, pese a que mis pasos entiendan de fronteras llevo la visión más allá de cuatro paredes y una ventana, y créeme mi mente es una entrañable amiga del infinito. Explícame entonces por qué me siento encadenada en un punto muerto. No sé si es el peso del asfalto el que no me deja moverme de aquí. Intento convencer al reloj a que descanse, pero no puede, la responsabilidad de marcar nuestras vidas es algo demasiado exigente. Sólo le pido un día, un día de ventaja a la vida, quizás así pueda despojarme de las cadenas que cargan sobre mi ser, odiosas que chocan cada día en mi interior, duro e irritante sonido del óxido que se mezcla con la materia del ser. Hace tiempo que se rompieron pero no quieren irse, me recuerdan que aún siguen allí y me amenazan con que algún día podrían volverse a soldar si el antagonista de mi vida, llamado miedo, se lo concede. Pedirle un día de ventaja a la vida, demasiado difícil y demasiado ridículo. ¿Acaso la creación concedió a Dios un día más de ventaja? No, y de haber sido así, sería un día reflexión, de rectificación y de corregir imperfecciones, ergo, creo que no nos habrían dado la bendición de la vida. Y si, estoy afirmando que el papel de vivir al ser humano se le queda grande ,y sabéis... creo que es esta idea la que me hace atarme a esa sensación tan oscura, esa idea retorcida que me hace encerrarme entre tantas posibilidades. Sin sentido, encerrada entre posibilidades... pero lo más absurdo de todo es, que yo seguiré firme en esa idea; cabezonería humana, por cuantos baches nos habrás hecho pasar... No es que me cueste abrir las alas por incredulidad ,por ignorancia, sino por represión, aunque no las abriré sin antes abrir los ojos. Abrir los ojos y volver a contemplar el cielo, la brisa... volver a esperar respuestas, volver al origen de todo. Sigo secuestrada, sigo secuestrada en un sin sentido.
Otras cosas bonitas.
martes, 29 de noviembre de 2011
domingo, 27 de noviembre de 2011
#114
"Ahora dime que no sería algo maravilloso el irse del mundo habiéndolo mejorado un poco. Debe ser la mejor sensación del mundo, aunque sólo sea una milésima, algo diminuto, imperceptible para el ojo humano. No digo que siembres campos de bondad y de buenas acciones, sólo que dejes un buen recuerdo y algunos motivos por los que al pronunciar tu nombre algunos de nosotros sonriamos y miremos al cielo. Debe ser increíble dejar esta tierra sabiendo que algo ha cambiado gracias a ti, puede que sea insignificante, pero... ¿Sabes qué? Las playas están hechas de diminutos granos de arena..."
viernes, 18 de noviembre de 2011
Las estrellas también se suicidan.
- ¿Y esa de allí como se llama?
- Esa de allí es la constelación de Orión, es bonita ¿verdad?
- Si... Aún no consigo entender como las distingues todas, se mezclan en el cielo. No hace mucho escuché una historia en la que decían que el cielo lloraba, que sus lágrimas caían en forma de lluvia fugaz, pero al caer sobre la tierra no dejaban rastro, ninguna señal. De locos...
- No creas, eso sucede... pero, el cielo no llora, el cielo no siente. Son las estrellas, las estrellas se suicidan.
- ¿Las estrellas se suicidan?
- Si, se suicidan. Piénsalo, debe ser duro estar allí en el infinito universo perdidas, aunque desde aquí parezcan que estén juntas, casi rozándose unas con otras, están a millones de años luz. Nos miran y nos envidian, envidian al ser humano. Envidian su capacidad para sentir, envidian su composición, envidian el poder de la razón y la gran cantidad de posibilidades que pueden abarcar a lo largo de su vida. Por eso intentan llegar hasta aquí, para poder ser como nosotros y obtener así las infinitas capacidades del ser humano. Pero, pobres de ellas... mientras intentan acercarse a nuestro mundo, se van deshaciendo y desaparecen, pues no han nacido para estar con nosotros por más que lo deseen.
Lo más curioso de todo esto es que después de miles de años observándonos, analizando cada uno de nuestros movimientos, intentando ponerse en nuestra posición, aún no han logrado entender al ser humano.
- ¿Qué quieres decir?
- Mira a tu alrededor, mira al ser humano, tenemos la grandísimia oportunidad de poseer una vida con todo lo que conlleva. Con ella podemos hacer lo que queramos, modificarla a nuestro gusto para así poder acariciar la felicidad. Aprender y rectificar. Amar lo que la tierra nos ha ofrecido. Pero aun así no logran entender al ser humano, no entienden su cobardía cuando éste se quita la vida voluntariamente, cuando se suicida. No entienden el "por qué" de arrancarse la vida, cuando ésta está hecha para deleitarse con cada uno de sus aspectos y exprimir al máximo todas sus posibilidades.
- Entonces, el ser humano debería aprender de las estrellas.
- Y las estrellas deberían aprender de los errores del ser humano. Sabemos que es la vida, intentamos vivir cada uno de sus aspectos, pero aún así jamás sabremos valorarla como debemos... y todo aquel que sepa valorarla, podrá decir gustosamente que él vive la vida.

#99
"Sabes como empezó, vives como sucede, pero no sabrás como termina."
- Esa de allí es la constelación de Orión, es bonita ¿verdad?
- Si... Aún no consigo entender como las distingues todas, se mezclan en el cielo. No hace mucho escuché una historia en la que decían que el cielo lloraba, que sus lágrimas caían en forma de lluvia fugaz, pero al caer sobre la tierra no dejaban rastro, ninguna señal. De locos...
- No creas, eso sucede... pero, el cielo no llora, el cielo no siente. Son las estrellas, las estrellas se suicidan.
- ¿Las estrellas se suicidan?
- Si, se suicidan. Piénsalo, debe ser duro estar allí en el infinito universo perdidas, aunque desde aquí parezcan que estén juntas, casi rozándose unas con otras, están a millones de años luz. Nos miran y nos envidian, envidian al ser humano. Envidian su capacidad para sentir, envidian su composición, envidian el poder de la razón y la gran cantidad de posibilidades que pueden abarcar a lo largo de su vida. Por eso intentan llegar hasta aquí, para poder ser como nosotros y obtener así las infinitas capacidades del ser humano. Pero, pobres de ellas... mientras intentan acercarse a nuestro mundo, se van deshaciendo y desaparecen, pues no han nacido para estar con nosotros por más que lo deseen.
Lo más curioso de todo esto es que después de miles de años observándonos, analizando cada uno de nuestros movimientos, intentando ponerse en nuestra posición, aún no han logrado entender al ser humano.
- ¿Qué quieres decir?
- Mira a tu alrededor, mira al ser humano, tenemos la grandísimia oportunidad de poseer una vida con todo lo que conlleva. Con ella podemos hacer lo que queramos, modificarla a nuestro gusto para así poder acariciar la felicidad. Aprender y rectificar. Amar lo que la tierra nos ha ofrecido. Pero aun así no logran entender al ser humano, no entienden su cobardía cuando éste se quita la vida voluntariamente, cuando se suicida. No entienden el "por qué" de arrancarse la vida, cuando ésta está hecha para deleitarse con cada uno de sus aspectos y exprimir al máximo todas sus posibilidades.
- Entonces, el ser humano debería aprender de las estrellas.
- Y las estrellas deberían aprender de los errores del ser humano. Sabemos que es la vida, intentamos vivir cada uno de sus aspectos, pero aún así jamás sabremos valorarla como debemos... y todo aquel que sepa valorarla, podrá decir gustosamente que él vive la vida.

#99
"Sabes como empezó, vives como sucede, pero no sabrás como termina."
lunes, 14 de noviembre de 2011
miércoles, 2 de noviembre de 2011
Monólogo interior de un extraño esquizofrénico - parte 2 -
Llevo 2 horas moviendo la cucharilla del café, no es indecisión, es más no me apetece... Prefiero el exquisito sabor de las medicaciones del Doctor Cabrera. "Cada dos horas recuerda, cada dos horas.."; maldito capullo egocéntrico, quien fuese cigarrillo de mediodía para quemarte los labios y así sellarte la boca durante una larga temporada. Si, creo que es hora de una de tus píldoras doctor, tu veneno mezclado con mi droga líquida, no me cansaré de olerte cada mañana.
Vaya, hace un bonito día, el Sol se ha levantado con ganas de cegar ojos. Lástima que no te puedas expandir en estos cuarenta y cinco metros cuadrados de pura oscuridad, de puro miedo, de pura indecisión...a quien intento engañar, no voy a poder salir, intenciones me sobran, ganas también... ¿dónde ha quedado el valor? Puñetero valor. No, no pienses así, tú no eres el que tiene miedo, son los demás. Los demás, gente y gente, llenas de miradas cómplices, de gestos minúsculos que dicen de ti más que charlas de siete horas...todo con tal de hacer de nosotros sueños de nosotros mismos, inalcanzables, mostrar tu falsa copia descolorida. Ridículo...y que yo estuviese ingresado durante dos años, tres meses y siete días en un manicomio o como le gusta apodarle al señor Cabrera "centro psiquiátrico para gente con deficiencias mentales" soberana gilipollez. Claro que fui un loco, un maniático, un ser escurridizo que se colaba entre los escondrijos de la gente, observando cada mínimo movimiento, estudiando sus estrategias para escaparse de incómodas situaciones. Bueno, al fin y al cabo, me volví más loco esperando un ansiado papelito que verificaba que volvía a ser apto para la sociedad...apto para la sociedad...cada vez que lo pienso me parece más imbécil. Yo, ser apto para la sociedad, cuando ni la propia sociedad es apta para estar consigo misma. No le des más vueltas, todos estamos locos.
Ni el lava cerebros se salva de su propia locura... le hice creer que en mi mente rodaban aires renovados pero de mi lengua viperina no se salvó ;pobre. Lástima de café, te han quitado tu calor, ya no desprendes nada, salvo un tenue aroma que solo los que más te apreciamos somos capaces de identificar con facilidad...esperas que la cucharilla vuelva, y te haga recuperar tu aspecto inicial, tu aspecto antes de ser olvidado, iluso. Mézclate con el veneno e intenta olvidarte de eso...pues no queda otra opción.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
