Otras cosas bonitas.


martes, 16 de julio de 2013

Son cosas que pasan.

Y me dijo que nada haría que su caída fuese menos dolorosa, que no había nada que hacer, que todo estaba escrito y más que subrayado, y sobretodo que no había por qué ponerse triste, fiel a su famosa muletilla de: "son cosas que pasan". 
¿Y quién te lo ha quitado todo?¿Quién ha sido capaz? pregunté, y ella me respondió que el tiempo, que el tiempo todo lo cura, pero también todo lo mata, que no mira caras y que aún menos es cuentagotas de lágrimas. Vine sin hacer mal a nadie, sin preguntar si podía pasar, habían dejado la puerta abierta al mundo, y yo me colé y me dieron nombre. Me pusieron un paisaje en blanco y me empujaron, no veía nada pero era bonito y con paciencia pude ir distinguiendo alguna que otra luz, y lo más extraño de todo, sentí calidez en cada rincón. No sabría yo que eso quemaría. Autodidacta, sin miedo, no merecía la pena pensar las cosas, me gustaba ir descubriendo paso a paso, sin prisa. El tiempo aún no hacía presencia de su peso. No había maldad, o al menos yo no sabía de su existencia. Todo se resumía en un marco blanco, infinito. Y un día me desperté y me pesaban los ojos, se inundaron, me ataron de pies y manos, y me obligaron a abrir las ventanas, todas las puertas, me echaron fuera, me lo quitaron todo. Me quitaron el mundo, me quitaron mi mundo. Así aprendí a tragar saliva y a mirar hacía la nada, porque de lo poco que quería ver no existía, estaba sola y con vistas al dolor, al miedo. Y mira, a base de palos quise quedarme ciega, pero el efecto era justamente el contrario. Me quitaron las palabras, me inmovilizaron, me escupieron mentiras. La puerta de retorno estaba rota y sellada, siempre bajo la atenta mirada del tiempo. Y este mundo no está roto, aquí todo funciona, todo está calculado para que te duela, aquí la rota soy yo. Me han metido un tubo por la garganta y me han quitado el aire, cómo explicar que me han robado. Las reglas del tiempo son dolorosas sí, pero sabes... son cosas que pasan.
Ah, por cierto, encantada, soy Inocencia.