Otras cosas bonitas.


domingo, 19 de junio de 2016

Enero - Sharif Fernández

Esperando que razón y corazón hagan las paces...
Represento a los hombres que luchan duro,
a los hijos sin nombre del presente sin futuro.
Yo soy de escribir poco pero puro
de esos locos que creen que las palabras son más fuertes que los muros.
Y ésto no, no es cantar, es reír por no llorar,
aprender a navegar sin haber visto nunca el mar,
es la misma sangre, la misma melancolía,
hambre que no sacia el pan nuestro de cada día.
Y si la vida es una herida, la dejo que duela,
el tiempo vuela y va firmando nuestra esquela.
Y yo tan sólo quiero no aprender todo a las malas,
pero el cielo queda lejos pa' los ángeles sin alas.
Si la música bastara para ser libre,
te juro que mis versos ya no serían en vano pero,
no siempre consigo lo que quiero,
quién iba a decir que enero caía en verano.

lunes, 13 de junio de 2016

Hiberna y huye.


Propongo bailar en silencio, que entre susurro y susurro me tropiece y tú resbales en mí, en mis zapatos. No es luna llena para todos y para algunos es rutina, mujeres lobo en guardia buscan cobijo hoy, donde el corazón pueda hibernar. Y sí, me faltaron palabras, pero se me acabó el tan anhelado hilo que hacía esa bonita puntada entre verso y verso, esos vestidos llenos de cuentos que cada noche te quitabas sólo para mí. Prométeme con la mirada que no mientes, que has venido para quedarte y que no huirás, hoy no hay luna llena para ti, hoy me debes un baile. Qué duro es pensar que con esta joven edad ya llevo una eternidad en la espalda y un reloj delante, mira que quise ser esclavo del tiempo pero te cruzaste en este vacío y no existe otra estrella que se atreva a guiar en la oscuridad permanente de esto que algunos llaman alma. La noche fue creada para aquellos que creemos en la eternidad, para perdernos en las notas de Carolyn Jones, para compensar tu pesado silencio. ¿Sabes si han regresado ya los cuervos? Muchos han caído en mitad de la noche, pero increíblemente siempre vuelven a casa, siempre vuelven. Descálzate, quizás vuelvas a sentirte como en casa, te acostumbrarás al frío suelo y a unas cálidas manos, te lo prometo. Diciembre es el mes de los valientes y de los finales, hay que tener valor para tallar “the end” en el frío de alguien y no salir ileso. Para cuando quise darme cuenta aprendí que mi reloj no marcaba tu tiempo, sino tu dirección, y así me consumí los números dejando de lado la variable de la distancia, esa que tan bien conoces. Si no te importa, escribiré yo este último movimiento, que en tus manos todo es dulcemente impredecible y al final acabo yo resbalando. Si buscabas hibernarte en mí lo has conseguido, lámete las heridas y vuelve a huir, pero no vuelvas a hacerme abrir si de nuevo sales corriendo.