Y, recuerda que la puerta nunca quedará cerrada del todo, siempre quedará entornada, por si alguien decide entrar silenciosamente y en un acto de valentía me roba el montón y medio de miedos que tengo. No es mercancía barata, en sociedad es un bien preciado, ten miedos ajenos a manejar y tendrás control. Cuidado con los temores violentos, son insaciables e impredecibles, carnívoros, no viven entre límites, y cuando crees que los puedes domar ya te han asfixiado... Luego miran hacia otro lado buscando la razón de sus actos... Lo peor de todo es que no encuentran absolutamente nada. Así que, antes de que vuelvas a dejar sueltas esas imprudentes palabras por tu boca, haz el favor y rómpeme las dudas. Sé que no va a doler, pero saca las vendas por si toca cubrirme los ojos.
Al final Diógenes Emocional me dejó un rincón en mi habitación para respirar, me obligó mirar hacia arriba y allí estaban: ¡Las columnas del cielo colapsaron! Y afortunada de mí estaba ahí para verlo. He visto estrellas nacer y morir ante mí, me he visto renacer en ellas, me he visto obligada a reflejarlo en un papel. Pero sabes... es hora de deshacerse de esos pesarosos escritos, es hora de ver los puentes arder y decir adiós.

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