Otras cosas bonitas.


martes, 29 de noviembre de 2011

Sigo secuestrada

Hacer, como cada mañana, una predicción del día que me espera. No sé con quien intento comunicarme, si con el cielo, con la brisa mañanera, con el diario café humeante, conmigo misma... Por más que les pregunte no me van a contestar, y por mucho que no lo hagan, yo les seguiré preguntando cada mañana. Las ilusiones de respuestas nunca las pierdo pues nunca cesa la necesidad de obtenerlas. Sabes, puedo caminar descalza sobre la orilla del mar, puedo sentir la tierra más árida en mis pies, puedo sentir a los árboles respirar e incluso puedo hacer dormir a mis oídos con la banda sonora de la vida, que aún así... aún así, yo me seguiré sintiendo secuestrada. Extraña sensación, extraña y triste. Sé que carezco de alas, pese a que mis pasos entiendan de fronteras llevo la visión más allá de cuatro paredes y una ventana, y créeme mi mente es una entrañable amiga del infinito. Explícame entonces por qué me siento encadenada en un punto muerto. No sé si es el peso del asfalto el que no me deja moverme de aquí. Intento convencer al reloj a que descanse, pero no puede, la responsabilidad de marcar nuestras vidas es algo demasiado exigente. Sólo le pido un día, un día de ventaja a la vida, quizás así pueda despojarme de las cadenas que cargan sobre mi ser, odiosas que chocan cada día en mi interior, duro e irritante sonido del óxido que se mezcla con la materia del ser. Hace tiempo que se rompieron pero no quieren irse, me recuerdan que aún siguen allí y me amenazan con que algún día podrían volverse a soldar si el antagonista de mi vida, llamado miedo, se lo concede. Pedirle un día de ventaja a la vida, demasiado difícil y demasiado ridículo. ¿Acaso la creación concedió a Dios un día más de ventaja? No, y de haber sido así, sería un día reflexión, de rectificación y de corregir imperfecciones, ergo, creo que no nos habrían dado la bendición de la vida. Y si, estoy afirmando que el papel de vivir al ser humano se le queda grande ,y sabéis... creo que es esta idea la que me hace atarme a esa sensación tan oscura, esa idea retorcida que me hace encerrarme entre tantas posibilidades. Sin sentido, encerrada entre posibilidades... pero lo más absurdo de todo es, que yo seguiré firme en esa idea; cabezonería humana, por cuantos baches nos habrás hecho pasar... No es que me cueste abrir las alas por incredulidad ,por ignorancia, sino por represión, aunque no las abriré sin antes abrir los ojos. Abrir los ojos y volver a contemplar el cielo, la brisa... volver a esperar respuestas, volver al origen de todo. Sigo secuestrada, sigo secuestrada en un sin sentido.

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