Lo llamaría pura conexión, pura necesidad, mi necesidad vital, mi naturaleza. Necesito sentirla, solo tengo que salir a unos diez kilómetros de radio de esta ciudad y la encuentro, encuentro a la vida. No sé como explicaros lo que siento, lo que percibo, lo que interpreto cuando estoy sentada a los pies de un árbol. Me siento más protegida que nunca, mis pulmones se llenan con un ligero aroma a paz. Las enrevesadas ramas parecen acunarme, me invitan a olvidar, a deshacerme de esa gran carga llamada temor. La ocultan, pretenden hacer que me olvide de ella, para que cuando vuelva al turbio pozo, pueda flotar un poquito más. Toco la grietas de su tronco, entre esas brechas hay miles de historias que, posteriormente, darán lugar a más conocimiento. La sabiduría de los árboles, de la naturaleza. No conozco a mujer tan sabía como ella, sé que guarda lugares secretos que jamás serán desvelados al ser humano, aprendió la lección.
Tocar la hierba con las manos, sentirla entre tus dedos,querer echar raíces allí, sentir que ése es el lugar al que perteneces y saber que, poco a poco, te lo están arrebatando. Me encanta que el cielo se enfurezca, me encanta que las nubes se tinten de negro y que griten, que lloren desconsoladas, que hagan sentir miedo, o por mi parte, como he dicho antes, que hagan sentir la vida. La tierra se lo agradece, toda planta vuelve a respirar, y es aquí cuando aparece mi fragancia favorita, el perfume de la tierra mojada, pero no por mucho tiempo, el gigante Sol se hace un hueco entre las nubes ,y el cielo agotado gris se retira vencido. Espanta todo color sombrío y da a luz. Siempre me ha gustado pensar que la Luna y el Sol, son dos amantes que llevan toda la vida buscándose, pero que nunca han tenido oportunidad de coincidir, pero esto no les impide que salgan todos los días y nos arropen con una luz blanca, o nos avisen de que un nuevo día acaba de comenzar. Estoy segura de que los bosques son la biblioteca de la vida, quédate allí, observa cada mínimo detalle, analiza como se desarrolla, y si tienes alguna duda busca al sabio más viejo y escúchalo como nunca has escuchado. Un brisa entre árboles es la perfecta melodía, el fondo marino es el mismo cielo líquido donde no se conocen alas, sino escamas, las flores son sonrisas que nos ofrece el día a día, mis queridos árboles centenarios son viejos olvidados que se marchitan olvidadizos llevándose toda sabiduría, el mar es la cantidad de lágrimas derramadas por el Sol y la Luna...
Realmente jamás podré decir como surge todo ésto; debe ser maravilloso saber que es lo que impulsó a crear todas éstas maravillas, pero de momento me siento a observarlas, a sentirlas, pues yo formo parte de toda esta estructura, tan compleja que se desarrolla con una dulce sencillez. Todos formamos parte ella, tan solo hay que darse cuenta, darse cuenta de que somos descendientes de la vida.
#66
"...y realmente, me encanta la sensación de saber que, cuando me vaya de aquí, seguiré formando parte de ésto.."

Quizá solo con la conexión de esos elementos de la naturaleza seamos capaces de eliminar todo los superficial que se nos va inculcando desde pequeños.
ResponderEliminarQuizá sea la conexión perfecta que tenemos preparada y casi siempre desactivada por ritmos de vida artificiales.
Incluso en la desconexión a la que de normal estamos sometidos nuestros cuerpos se rebelan y responden a cosas esenciales como el cambio de luna, el sonido del agua, el olor del fuego,...
Quizá nos esforzamos por vivir sensaciones prefabricadas pero nuestra memoria solo retenga el día que estuvimos tumbados en la hierba una noche contemplado tranquilamente las estrellas, todos los días que de niños jugamos con barro, el olor de la leña en el invierno, el frío en los pies del río en la montaña....