Otras cosas bonitas.


miércoles, 23 de diciembre de 2015

La entomología de mi cuerpo.



Y recuerdo que mi naturaleza era vacía, no quiero decir muerta, pero no habitable. Recordé aquella noche en que comencé a escuchar el chirriar de un grillo, lo busqué por los alrededores, pero pasaron días hasta que me di cuenta de que ese sonido procedía de mis adentros. Era un grillo pequeño, creo que tenía la intención de avisarme de algo, de que vendría compañía, de que seríamos más por aquí. Comenzaron a crecer más de estos pequeños insectos, yo estaba encantada, tocaban para mí por las noches, mi orquesta personal, hasta quedarme dormida.
Una mañana me levanté, no escuché absolutamente nada y preocupada los busqué, para mi sorpresa había nueva visita, eran unas preciosas y grandes mariposas de color azul, era mágico verlas volar por mis adentros. Tan delicadas, tan vulnerables, tan bellas. Las cuidé con mucho mimo, me preocupé de que no les faltara de nada, vivíamos en armonía, y éramos muy felices, mucho. Pero, a veces la naturaleza es cruel, tanto que hizo que un terremoto naciera desde mi núcleo, agitándolo sin descanso, con una brutalidad inesperada, sin compasión, y todo se derrumbó, todo, yo y mis mariposas. Los grandes trozos de mi corazón hecho pedazos hicieron aplastar sus alas, y murieron allí, lentamente, conmigo.
Pasaron meses, todo se había vuelto un desierto, nadie venía. Por más que provocara lluvias con mis lágrimas allí nada crecía, nadie quería vivir conmigo, nadie podía vivir allí. Fue tanto el dolor, tanto el sufrimiento, que al parecer llamé la atención de un ejército de sanguijuelas. Si creía que el pánico se había esfumado, o al menos parecía irse, error, ahora me consumía por días. Se nutrían de lo poco que me quedaban, de mis esperanzas, de mis fuerzas, de mis pocas ganas. Yo no paraba de recordar a mis mariposas, a mis preciosas mariposas, y su cruel muerte. Me miraba, y veía que todo se acabaría aquí dentro, me quedaría sin nada, y sin fuerzas me quedé como estaba escrito, y simplemente me dejé.
Cuando quise darme cuenta desperté de un largo sueño, y sentía un cosquilleo, cientos de pisadas recorrían mi cuerpo sin descanso, hacía arriba, hacía abajo, sobretodo las sentía en mi corazón. Eran pequeñas arañas, que reconstruían sin descanso mi desastre. Lo mantenían todo con maña para que no me volviera a derrumbar, sus hilos de plata se habían apoderado de mi paraje. Me repararon el corazón, lo cosieron con mimo, aunque me avisaron de que no se quedaría igual que antes, pero no me preocupé de ello. Trabajadoras sin descanso, las miraba con amor, no sé por qué hacían todo eso por mí, pues aquel derrumbamiento lo había creado mi naturaleza, mi ser, yo.
Cuando terminaron su trabajo, se despidieron de mí, me recordaron que aquello era temporal, que el trabajo final lo debería hacer yo. Agradecida, dejé que partieran hacia su próxima misión, y sí, me volví a quedar sola. Nunca me había parado a mirarme sin que nadie viviera allí, es un sitio bonito, cálido diría yo, con algunos defectos sí, pero sabes, eso le da personalidad, las grietas que se han quedado marcadas me servirán para contar una larga historia a mis próximos habitantes.
Para mi sorpresa, hasta hace poco, vinieron nuevas compañeras de piso. Polillas, cientos de ellas, me recordaron a mis antiguas mariposas, pero no, no eran iguales, no eran tan bonitas. Pero sabes, nada tienen que envidiarles, pues traían un mensaje esperanzador, un mensaje más bonito que ellas, y era que mi corazón emitía una luz muy fuerte y que por ello éstas se habían visto atraídas hasta aquí.
Doy gracias a todos estos insectos que han pasado por mi vida, unos más bellos, otros menos, otros más cariñosos, otros más dolorosos. Y sí, la naturaleza puede ser cruel, pero ante todo es sabia, y mi naturaleza lo es.
Con todo este proceso se podría decir que me convertido un poco en una chica insecto, y me encanta la verdad, me están creciendo alas para alejarme del mal si éste me persigue, y me han dado nuevos ojos, con un campo de visión mucho más grande, para que pueda ver desde otras perspectivas. Gracias a todos.

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