Otras cosas bonitas.


martes, 22 de diciembre de 2015

Podría ser.

Hoy voy a tocar mis cuerdas vocales, crearé una bonita melodía, una nana quizás, para hacerte dormir, para que cierres esos preciosos ojos que, ante esta oscura noche, hacen una lenta reverencia ante la luna. Seré el humo que respires, ese que se dispersará por tu boca y saldrá por tu nariz, seré la luz intermitente del cigarrillo que se consume por segundos, luz que se convierte en ceniza en cada calada, en cada recuerdo. Seré las manos que te escribirán cartas todos los días, hasta que se queden lo suficientemente punzantes, para quedarme en ti, por siempre, clavada. Soy el volcán de mi país, soy la sangre a presión en garganta, el núcleo de mi corazón ha estallado y ningún valiente se adentra a parar la hemorragia. Fui la ternura de una madre que arropa a su hijo a la hora de dormir, un inocente beso en la frente, un 'dulces sueños'. Soy toneladas de pinturas que se muestra en delicadas pinceladas, en lienzos de un museo abstracto, que pocos saben entender. Propongo ser tu almohada por unos días, te voy a contar cuentos bonitos si es lo que deseas, o quizás quieras escuchar mi silencio, que el silencio de la gente también se comparte, se echa de menos, se quiere. Seré el sol o las nubes que te despierten cada mañana, y también tu persiana cuando no quieras saber nada del mundo exterior, cuando te eches la siesta, pero sobretodo seré lluvia, recuerda. Soy la oscuridad que recorre nuestros pasillos, esperando algún día a reencontrarnos, cada noche, pero yo y mis ojos agotados, faltos de batería, tirados en una pared, estamos esperando a que alguien nos ayude a terminar nuestro viaje. Seré tu invierno y la búsqueda de calidez que conlleva serlo. Y por último, ni soy, ni fui, ni seré, pero si me lo permites, podría ser tu recuerdo más bonito, más yo, más nosotros.

Curiosa forma de empezar un Martes a las 07:55... déjame dormir un poco más, sólo un poco más.

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